Conoceremos las diferencias entre Maltrato habitual doméstico, Delito continuado de abusos sexuales y Lesiones, a través de una historia real de Vitoria, una historia cuanto menos sorprendente.

Esta es la historia real de una familia compuesta por ambos progenitores y 4 hermanos. Los progenitores mostraron una clara negligencia en la atención a sus hijos menores de edad, en todos los sentidos, higiene, académico, afectivo, escolar, etc. El estilo educativo de ambos era punitivo y primario, siempre aislados del resto y con una clara posición dominante del padre.

La denunciante, llamémosla María, era la más limitada de todos los hermanos a nivel cognitivo, la más débil. Su padre la golpeaba con las manos, los pies e incluso con diversos objetos como cinturones, varas, fustas y la insultaba diariamente «hija de puta», «puta», «idiota», «subnormal», «retrasada» y «gorda».

Desde los 6 hasta los 13 años de edad, su padre, de forma habitual y reiterada en el tiempo, le realizó tocamientos en vagina, pechos, la penetró vaginalmente con el pene y con los dedos, la intentó penetrar por el ano y la obligaba a hacerle felaciones y cunnilingus. María lloraba y lloraba pero su padre la golpeaba para doblegar la escasa resistencia que podía oponer.

La convivencia con su padre era insoportable, por lo que terminó yéndose a vivir con su tío paterno y la esposa de éste, aunque la mayor parte del tiempo la pasaba en casa de su abuela paterna, donde vivían sus tíos y tías. Hasta que falleció el abuelo paterno (año 2008, cuando ella contaba con unos 20 años de edad) que se quedó a vivir definitivamente en casa de su abuela.

María abandonó los estudios y no trabajaba.

Su abuela, llamémosla Carmen, golpeaba de manera habitual a su nieta María, le daba tortazos, puñetazos, patadas en la cara, le tiraba de los pelos, la insultaba y le pinchaba los glúteos con una aguja de coser, además la amenzaba con un cuchillo.

Su abuela la obligaba a hacer todo tipo de recados, compras, tareas domésticas y servicios personales, tanto para ella como para los demás miembros de la casa. Tenía un control absoluto sobre ella.

Uno de sus tíos, llamémosle UNO, la golpeaba e insultaba constantemente, e incluso le dio un bofetón, le lanzó una banqueta y le golpeó la cabeza contra un armario.

Otro de los tíos, llamémosle DOS, dispensaba un trato humillante hacia su sobrina, la amenazaba con golpearla, le prohibía la entrada a la cocina cuando él estaba allí y la insultaba diariamente. Éste, además, desde el año 2011 aproximadamente, cuando María intentaba descansar en la hora de la siesta y aprovechando que el resto no estaba en la casa, le realizaba propuestas de contenido sexual, le hacía tocamientos en la vagina y pechos e introdujo en alguna ocasión los dedos en la vagina.

Otro de los tíos, llamémosle TRES, aprovechando que su sobrina dormía en un sofá-cama, al lado de su cama plegable, se introducía casi a diario en la cama de María, le realizaba tocamientos en la vagina y pechos, le decía que estaba enamorado de ella y se masturbaba. No se ha acreditado que le introdujera los dedos en la vagina (en alguna ocasión).

TODOS fueron condenados y TODOS recurrieron, el padre por infracción de precepto constitucional y del artículo 24.2 CE por violación del derecho a la presunción de inocencia; y el resto por infracción de ley (error en la apreciación de la prueba), pero TODOS los recursos fueron desestimados.

El padre fue condenado por un delito continuado de abusos sexuales a la pena de 15 años de pena de prisión.

La abuela fue condenada por un delito de maltrato habitual doméstico a la pena de 21 meses y un día de prisión y por un delito de lesiones a la pena de 20 meses de pena de prisión (agravante de parentesco).

El tío UNO fue condenado por un delito de maltrato habitual doméstico a la pena de 21 meses y un día de prisión y por un delito de lesiones a la pena de un año de pena de prisión.

El tío DOS fue condenando por un delito continuado de abusos sexuales a la pena de 2 años, 6 meses y 1 día de prisión, por un delito de maltrato habitual doméstico a la pena de 21 meses y 1 día de prisión y por un delito de lesiones a la pena de 1 año de prisión.

El tío TRES fue condenado por un delito continuado de abusos sexuales a la pena de 2 años, 6 meses y 1 día de pena de prisión y por un delito de lesiones a la pena de 1 año de prisión.

Como consecuencia de los hechos anteriormente narrados, María padece un trastorno por estrés postraumático en grado severo y presenta importantes niveles de desadaptación, con persistentes dificultades a nivel afectivo y en sus relaciones sociales y una sintomatología crónica propia de aquel trastorno.

A raíz de estos padecimientos ha recibido terapia psicológica que continúa en la actualidad.

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